Completas

Completas 1

Oficio de Completas

El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y un perfecto fin. Amén.

Nuestro auxilio está en el Nombre del Señor;

Que hizo el cielo y la tierra.

Confesión

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial:

Hemos pecado contra ti,

por nuestra propia culpa,

por pensamiento, palabra y obra,

y por lo que hemos dejado de hacer.

Por amor de tu Hijo nuestro Señor Jesucristo,

perdona nuestras ofensas

y concédenos que te sirvamos

en novedad de vida,

para gloria de tu Nombre. Amén

Que el Dios todopoderoso nos conceda el perdón de todos nuestros pecados, y la gracia y fortaleza del Espíritu Santo. Amén.

Oh Dios, dígnate librarnos.

Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. ¡Aleluia!

Salmo 4   Cum invocarem

Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia; *

cuando estaba en angustia, tú me libraste;

ten misericordia de mí, y escucha mi oración.

“Mortales, ¿hasta cuándo volverán mi honra en infamia, *

amarán la vanidad, y buscarán la mentira?”

Sepan, pues, que el Señor ha escogido a los fieles para sí; *

el Señor oirá cuando yo a él clamare.

Tiemblen y no pequen; *

mediten en su corazón estando en su cama, y callen.

Ofrezcan sacrificios rectos, *

y confíen en el Señor.

Muchos son los que dicen: “¿Quién nos mostrará el bien?” *

Alza sobre nosotros, oh Señor, la luz de tu rostro.

Tú diste alegría a mi corazón, *

mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto.

En paz me acostaré, y en seguida dormiré; *

porque sólo tú, oh Señor, me haces vivir seguro.

Salmo 134   Ecce nunc

Y ahora bendigan al Señor, siervos todos del Señor, *

los que de noche están de pie en la casa del Señor.

Eleven las manos hacia el santuario, y bendigan al Señor. *

El Señor que hizo los cielos y la tierra, te bendiga desde Sión.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *

como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Vengan a mí todos los que están trabajados y cargados, y yo los haré descansar. Lleven mi yugo sobre ustedes, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallarán descanso para sus almas; porque mi yugo es fácil y ligera mi carga. San Mateo 11:28-30

Demos gracias a Dios.

Puede cantarse un himno adecuado para la noche.

En tus manos, oh Señor, encomiendo mi espíritu;

Tú me has redimido, oh Señor, Dios de verdad.

Guárdanos, oh Señor, como a la niña de tus ojos;

Escóndenos bajo la sombra de tus alas.

Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Padre nuestro que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre,

venga tu reino,

hágase tu voluntad,

en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día.

Perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos

a los que nos ofenden.

No nos dejes caer en tentación

y líbranos del mal.

Señor, escucha nuestra oración.

Y llegue a ti nuestro clamor.

Visita, oh Señor, este lugar, y ahuyenta de él todas las asechanzas del enemigo; que tus santos ángeles moren con nosotros para preservarnos en paz; y que tu bendición sea siempre sobre nosotros; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oh Dios, tu providencia inagotable sustenta al mundo en que vivimos y aun nuestra propia vida: Vela, de día y de noche, por los que trabajan mientras otros duermen, y concede que jamás olvidemos que nuestra vida común depende de nuestras faenas mutuas; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Puede observarse una pausa, durante la cual se puede ofrecer intercesiones y acciones de gracias espontáneas.

Guíanos, Señor, despiertos, y guárdanos mientras dormimos; que despiertos velemos con Cristo, y dormidos descansemos en paz.

Ahora despides, Señor, a tu siervo, *

conforme a tu palabra, en paz.

Porque mis ojos han visto a tu Salvador, *

a quien has presentado ante todos los pueblos:

Luz para alumbrar a las naciones, *

y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *

como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Guíanos, Señor, despiertos, y guárdanos mientras dormimos; que despiertos velemos con Cristo, y dormidos descansemos en paz.

Bendigamos al Señor.

Demos gracias a Dios.

Que el Señor omnipotente y misericordioso: Padre, Hijo y Espíritu Santo, nos bendiga y nos guarde. Amén.

Vespertina, el Miércoles de la decimasexta semana después Pentecostés

VesMiércoprop19 año 1

Oración Vespertina Diaria

Ascienda mi oración como incienso ante tu presencia, el alzar de mis manos como el sacrificio vespertino. Salmo 141:2

Confesión de Pecado

Dios de misericordia, confesamos que hemos pecado contra ti por pensamiento, palabra y obra, por lo que hemos hecho y lo que hemos dejado de hacer. No te hemos amado con todo el corazón; no hemos amado a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Sincera y humildemente nos arrepentimos. Por amor de tu Hijo Jesucristo, ten piedad de nosotros y perdónanos; así tu voluntad será nuestra alegría y andaremos por tus caminos, para gloria de tu Nombre. Amén.

Dios omnipotente tenga misericordia de nosotros, perdone todos nuestros pecados por Jesucristo nuestro Señor, nos fortalezca en toda bondad y por el poder del Espíritu Santo, nos conserve en la vida eterna. Amén.

Oh Dios, dígnate librarnos.

Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. ¡Aleluya!

Luz Alegrante   Phos hilaron

Luz alegrante,

claridad pura del sempiterno Padre celestial,

Jesucristo, santo y bendito:

Ahora que hemos llegado al ocaso del sol,

y nuestros ojos miran la luz vespertina,

te alabamos con himnos, oh Dios: Padre,

Hijo y Espíritu Santo.

Digno eres de ser alabado en todos los tiempos

con voces gozosas,

oh Hijo de Dios, Dador de la vida;

por tanto te glorifica el universo entero.

Salmo 119:73-96

Yod

Tus manos me hicieron y me formaron; *

dame entendimiento para que aprenda tus mandamientos.

Los que te temen se alegrarán al verme, *

porque en tu palabra confío.

Yo sé, oh Señor, que tus juicios son justos, *

y que conforme a tu fidelidad me afligiste.

Sea tu bondad mi consuelo, *

según la promesa hecha a tu siervo.

Venga a mí tu compasión, para que viva, *

porque tu ley es mi delicia.

Que se avergüencen los arrogantes, porque me han calumniado; *

pero yo meditaré en tus mandamientos.

Vuélvanse a mí los que te temen, *

y cuantos conocen tus decretos.

Sea mi corazón íntegro en tus estatutos, *

para que no sea yo avergonzado.

Caf  

Ansía mi alma tu salvación; *

he puesto mi esperanza en tu palabra.

Desfallecieron mis ojos, aguardando tu promesa, *

y digo: “¿Cuándo me consolarás?”

Soy como el odre al humo, *

pero no he olvidado tus estatutos.

¿Hasta cúando deberé aguardar? *

¿Cuándo harás juicio contra los que me persiguen?

Los soberbios han cavado hoyos para mí; *

ellos no guardan tu ley.

Todos tus mandamientos son ciertos; *

ayúdame, pues sin causa me persiguen.

Casi me han acabado de la tierra, *

pero no he abandonado tus mandamientos.

Vivifícame conforme a tu bondad, *

para que guarde los decretos de tu boca.

Lámed

Tu palabra, oh Señor, es eterna, *

establecida es en los cielos.

Tu fidelidad perdura de generación en generación; *

tú afirmaste la tierra, y permanece.

Por tu decreto permanecen hasta hoy, *

porque todo está a tu servicio.

Si tu ley no hubiese sido mi delicia, *

en mi aflicción hubiera perecido.

Jamás me olvidaré de tus mandamientos, *

pues por ellos me das vida.

Tuyo soy; ¡ojalá me salvaras! *

porque estudio tus mandamientos.

Aunque los malvados me asechen para destruirme, *

yo consideraré tus decretos.

He visto que todas las cosas tienen fin, *

pero tus mandamientos son infinitos.

San Mateo 4:18-25

Mientras Jesús caminaba a orillas del mar de Galilea, vio a dos hermanos: uno era Simón, llamado Pedro, y el otro Andrés. Eran pescadores y estaban echando la red al mar. Jesús los llamó: «Síganme, y yo los haré pescadores de hombres.» Al instante dejaron las redes y lo siguieron.  Más adelante vio a otros dos hermanos: Santiago, hijo de Zebedeo, con su hermano Juan; estaban con su padre en la barca arreglando las redes. Jesús los llamó, y en seguida ellos dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.

Jesús empezó a recorrer toda la Galilea; enseñaba en las sinagogas de los judíos, proclamaba la Buena Nueva del Reino y curaba en el pueblo todas las dolencias y enfermedades. Su fama se extendió por toda Siria. La gente le traía todos sus enfermos y cuantos estaban aquejados por algún mal: endemoniados, lunáticos y paralíticos, y él los sanaba a todos. Empezaron a seguir a Jesús muchedumbres: gente de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y del otro lado del Jordán.

Cántico de María  Magnificat

San Lucas 1:46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador, *

porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, *

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí;

su Nombre es santo.

Su misericordia llega a sus fieles, *

de generación en generación.

El hace proezas con su brazo; *

dispersa a los soberbios de corazón.

Derriba del trono a los poderosos, *

y enaltece a los humildes.

A los hambrientos los colma de bienes, *

y a los ricos despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, *

acordándose de la misericordia,

Como lo había prometido a nuestros padres, *

en favor de Abrahán y su descendencia para siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *

como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso,

creador del cielo y de la tierra.

Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor.

Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo

y nació de la Virgen María.

Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.

Fue crucificado, muerto y sepultado.

Descendió a los infiernos.

Al tercer día resucitó de entre los muertos.

Subió a los cielos,

y está sentado a la diestra de Dios Padre.

Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.

Creo en el Espíritu Santo,

la santa Iglesia católica,

la comunión de los santos,

el perdón de los pecados,

la resurrección de los muertos,

y la vida eterna. Amén.

Plegarias

Padre nuestro que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre,

venga tu reino,

hágase tu voluntad,

en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día.

Perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos

a los que nos ofenden.

No nos dejes caer en tentación

y líbranos del mal.

Porque tuyo es el reino,

tuyo es el poder,

y tuya es la gloria,

ahora y por siempre. Amén.

B

V. Que esta noche sea santa, buena y pacífica,

R. Te rogamos, Señor.

V. Que tus santos ángeles nos conduzcan por los senderos de paz y de benevolencia,

R. Te rogamos, Señor.

V. Que nos perdones y absuelvas de nuestros pecados y ofensas,

R. Te rogamos, Señor.

V. Que haya paz para tu Iglesia y para todo el mundo,

R. Te rogamos, Señor.

V. Que partamos de esta vida en tu fe y temor, y no seamos condenados ante el gran tribunal de Cristo.

R. Te rogamos, Señor.

V. Que tu Espíritu Santo nos una en la comunión de todos tus santos, encomendándonos los unos a los otros y toda nuestra vida a Cristo,

R. Te rogamos, Señor.

Oh Dios, puesto que sin ti no podemos complacerte: Concede, por tu misericordia, que tu Espíritu Santo dirija y gobierne nuestros corazones; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, ahora y por siempre. Amén.

Oh Dios, tú eres la vida de los que viven, la luz de los fieles, la fortaleza de los que trabajan, y el descanso de los muertos: Te damos gracias por las bendiciones del día que termina, y humildemente te suplicamos nos des tu protección durante la noche que comienza. Llévanos en seguridad hasta las horas del alba; por aquél que murió y resucitó por nosotros, tu Hijo nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Quédate con nosotros, Señor Jesús, ahora que la noche se acerca y ha pasado el día. Sé nuestro compañero en el camino, enciende nuestros corazones, y despierta la esperanza, para que te conozcamos tal como te revelas en las Escrituras y en la fracción del pan. Concede esto por amor de tu Nombre. Amén.

Vela, oh amantísimo Señor, con los que trabajan, o velan, o lloran esta noche. A tus ángeles manda que guarden a los que duermen. Cuida a los enfermos, Cristo Señor; otorga reposo a los cansados, bendice a los moribundos, consuela a los que sufren, compadécete de los afligidos, escuda a los gozosos. Todo esto te pedimos por tu gran amor. Amén.

Puede seguir intercesiones y acciones de gracias.

Acción de Gracias en General

Dios omnipotente, Padre de toda misericordia, nosotros, indignos siervos tuyos, humildemente te damos gracias por todo tu amor y benignidad a nosotros y a todos los seres humanos. Te bendecimos por nuestra creación, preservación y todas las bendiciones de esta vida; pero sobre todo por tu amor inmensurable en la redención del mundo por nuestro Señor Jesucristo; por los medios de gracia, y la esperanza de gloria. Y te suplicamos nos hagas conscientes de tus bondades de tal manera que, con un corazón verdaderamente agradecido, proclamemos tus alabanzas, no sólo con nuestros labios, sino también con nuestras vidas, entregándonos a tu servicio y caminando en tu presencia, en santidad y justicia, todos los días de nuestra vida; por Jesucristo nuestro Señor, a quien, contigo y el Espíritu Santo, sea todo honor y gloria, por los siglos de los siglos. Amén.

Bendigamos al Señor.

Demos gracias a Dios.

Gloria a Dios, cuyo poder, actuando en nosotros, puede realizar todas las cosas infinitamente mejor de lo que podemos pedir o pensar: Gloria a él en la Iglesia de generación en generación, y en Cristo Jesús por los siglos de los siglos. Amén. Efesios 3:20, 21

Mediodía

Mediodía 1

Oficio para el Mediodía

Oh Dios, dígnate librarnos.

Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. ¡Aleluia!

Salmo 119    Lucerna pedibus meis

Lámpara es a mis pies tu palabra, *

y lumbrera en mi camino.

He jurado y estoy resuelto *

a guardar tus rectos juicios.

Afligido estoy en gran manera; *

vivifícame, oh Señor, conforme a tu palabra.

Acepta, oh Señor, la ofrenda voluntaria de mis labios, *

y enséñame tus juicios.

Mi vida está siempre en peligro; *

por tanto no olvido tu ley.

Me tendieron lazo los malvados, *

pero yo no me desvié de tus mandamientos.

Son tus decretos mi herencia eterna, *

en verdad, el gozo de mi corazón.

Mi corazón incliné a cumplir tus estatutos, *

eternamente y hasta el fin.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *

como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. Romanos 5:5

Demos gracias a Dios.

Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Padre nuestro que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre,

venga tu reino,

hágase tu voluntad,

en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día.

Perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos

a los que nos ofenden.

No nos dejes caer en tentación

y líbranos del mal.

Señor, escucha nuestra oración;

Y llegue a ti nuestro clamor.

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles, “La paz les dejo, mi paz les doy”: No mires nuestros pecados sino la fe de tu Iglesia; y concédenos la paz y la unidad de esa Ciudad celestial; donde con el Padre y el Espíritu Santo tú vives y reinas ahora y por siempre. Amén.

Se puede ofrecer intercesiones libres.

Bendigamos al Señor.

Demos gracias a Dios.

Matutina, el Miércoles de la decimasexta semana después Pentecostés

MatMiércoProp19

Oración Matutina Diaria

Por toda la tierra salió su sonido, y hasta el extremo del mundo su mensaje. Salmo 19:4

Invitatorio y Salterio

Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca proclamará tu alabanza.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. ¡Aleluya!

Adoren al Señor en la hermosura de la santidad: vengan y adorémosle.

Venite  Salmo 95:1-7

Vengan, cantemos alegremente al Señor; *

aclamemos con júbilo a la Roca que nos salva.

Lleguemos ante su presencia con alabanza,  *

vitoreándole con cánticos;

Porque el Señor es Dios grande, *

y Rey grande sobre todos los dioses.

En su mano están las profundidades de la tierra, *

y las alturas de los montes son suyas.

Suyo el mar, pues él lo hizo, *

y sus manos formaron la tierra seca.

Vengan, adoremos y postrémonos; *

arrodillémonos delante del Señor nuestro Hacedor;

Porque él es nuestro Dios;

nosotros el pueblo de su dehesa, y ovejas de su mano. *

¡Ojalá escuchen hoy su voz!

Salmo 72 

Oh Dios, da tu juicio al Rey, *

y tu justicia al Hijo del Rey;

Para que rija a tu pueblo con justicia, *

y a tus pobres con juicio;

Para que los montes traigan prosperidad a tu pueblo, *

y los collados justicia.

Defenderá a los necesitados del pueblo; *

rescatará a los pobres y aplastará al opresor.

Vivirá mientras duren el sol y la luna, *

de generación en generación.

Descenderá como el agua sobre el campo segado, *

como la lluvia que empapa la tierra seca.

En aquel día florecerán los justos, *

y habrá abundancia de paz, hasta que no haya luna.

Dominará de mar a mar, *

y del río hasta los confines de la tierra.

Ante él se postrarán sus adversarios, *

y sus enemigos lamerán el polvo.

Los reyes de Tarsis y de las islas le pagarán tributos, *

y los reyes de Sabá y de Arabia le ofrecerán dones.

Todos los reyes se postrarán delante de él, *

y todas las naciones le servirán;

Porque él librará al pobre que clamare, *

y al oprimido que no tuviere quien le socorra.

Tendrá compasión de los humildes y de los menesterosos; *

salvará la vida de los necesitados.

De opresión y violencia redimirá sus vidas, *

y la sangre de ellos será preciosa a sus ojos.

Viva el Rey! Que le traigan el oro de Sabá; *

que se ore por él continuamente,

y lo bendigan todo el día.

Que haya abundancia de grano en la tierra,

y sobrepase las cumbres de los montes; *

florezca su fruto como el Líbano,

y su grano como la hierba de la tierra.

Permanezca su Nombre para siempre,

y sea perpetuado mientras dure el sol; *

en él sean benditas todas las naciones,

y lo proclamen bienaventurado.

¡Bendito el Señor Dios, el Dios de Israel, *

el único que hace maravillas!

¡Bendito para siempre su Nombre glorioso!  *

Toda la tierra sea llena de su gloria.

Amén y Amén

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *

como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Las Lecciones

1 Reyes 22:1-28

La paz entre Aram e Israel duró tres años. Al tercer año, habiendo bajado Josafat, rey de Judá, donde el rey de Israel, éste dijo a sus servidores: «¿Ya se han olvidado que Ramot de Ga laad es nuestro? Nada hemos hecho para quitárselo al rey de Aram». Dijo entonces a Josafat: «¿Vendrías tú conmigo para recuperar Ramot de Galaad?» Josafat respondió al rey de Israel: «Yo, mi pueblo y mis caballos haremos una sola cosa contigo, tu pueblo y tus caballos». Sin embargo, Josafat dijo al rey de Israel: «Me gustaría consultar la palabra del Señor». El rey de Israel reunió a los profetas, eran cerca de cuatrocientos, y les dijo: «¿Debo atacar a Ramot de Galaad o debo renunciar a ello?» Le respondieron: «Dirígete allá, que el Señor la pondrá en manos del rey». Josafat dijo entonces: «¿No hay aquí algún profeta del Señor, por medio del cual podamos consultarlo?» El rey de Israel respondió a Josafat: «Sí, todavía queda un hombre por cuyo intermedio se podría consultar al Señor, pero lo detesto, porque nunca me profetiza algo bueno sino sólo cosas malas; es Miqueas, hijo de Jimla». Josafat le dijo: «¡No diga eso el rey!» El rey de Israel llamó a un servidor y le dijo: «Anda en seguida a buscar a Miqueas, hijo de Jimla». El rey de Israel y Josafat, rey de Judá, estaban sentados cada uno en su trono, en traje de ceremonia, en la era que está a la entrada de la puerta de Samaría, y todos los profetas seguían profetizando delante de ellos. Sedecías, hijo de Quenaana, se había hecho unos cuernos de fierro y decía: «Esto dice el Señor: Te los doy para que acabes hasta con el último de los arameos». Y todos los profetas no hacían más que decir: «Lleva a cabo la expedición contra Ramot de Galaad, tú serás el vencedor, el Señor lo entregará en manos del rey!» El mensajero que había ido a buscar a Miqueas le dijo: «Todos los profetas animan al rey como si fueran un solo hombre. Trata de hablar como ellos; anuncia buenos resultados». Pero Miqueas respondió: «Tan cierto como que el Señor vive que sólo diré lo que él me diga». Llegó pues delante del rey y éste le preguntó: «¿Miqueas, debemos aliarnos para atacar a Ramot de Galaad o tenemos que renunciar a ello?» Miqueas respondió: «¡Haz no más la expedición y serás el vencedor; Yavé lo pondrá en las manos del rey!» Pero el rey le dijo: «¿Hasta cuándo tengo que exigirte en nombre del Señor que me digas la verdad?» Entonces Miqueas le respondió: «Vi a todo Israel disperso por los cerros como ovejas que no tienen pastor, y Yavé decía: «Ya no tienen patrón, que cada uno se vuelva a su casa». El rey de Israel se volvió a Josafat: «Ya te lo decía: éste nunca profetiza algo bueno sino sólo cosas malas». Miqueas agregó: «Escucha esta palabra del Señor: Vi al Señor sentado en su trono con todo el ejército de los cielos a su derecha y a su izquierda. Y el Señor decía: «¿Quién engañará al rey de Israel para que salga en campaña y se deje matar en Ramot de Galaad? Uno respondía de una manera, y otro, de otra. Entonces el Espíritu se acercó y se puso delante del Señor: Yo, dijo, lo engañaré. El Señor le preguntó: ¿Cómo lo harás? Respondió: Iré y me haré espíritu de mentira en la boca de todos sus profetas. Entonces le dijo el Señor: Tú lograrás engañarlo: anda y haz como lo has dicho. Has de saber pues que el Señor puso un espíritu de mentira en la boca de todos los profetas que están aquí, porque el Señor ha decidido tu muerte». En ese momento Sedecías, hijo de Quenaana, se acercó y dio una bofetada a Miqueas, diciéndole: «¿Por dónde salió de mí el espíritu del Señor para hablarte a ti?» Miqueas le respondió: «Lo sabrás el día en que vayas huyendo de habitación en habitación para esconderte». Entonces tomó la palabra el rey: «Detengan a ese hombre y entréguenselo a Amón, gobernador de la ciudad, y a Joás, hijo del rey. Díganles: Esta es la orden del rey: Encarcelen a este hombre, no le den más que una pequeña porción de pan y de agua hasta que yo regrese victorioso». Miqueas le replicó: «Si tú vuelves victorioso, eso será señal de que el Señor no habló por medio de mí».

Tercer Cántico de Isaías   Surge, illuminare

Isaías 60:13, 11a, 14c, 18-19

Surge, ilumina, pues ha llegado tu luz, *

y la gloria del Señor sobre ti ha amanecido.

Mira cómo las tinieblas cubren la tierra, *

y densa oscuridad a los pueblos.

Mas sobre ti amanece el Señor, *

y su gloria aparece sobre ti.

Correrán las naciones a tu luz, *

y los reyes a la claridad de tu alborada.

Abiertas de continuo estarán tus puertas; *

ni de día ni de noche se cerrarán.

Te llamarán la Ciudad del Señor, *

la Sión del Santo de Israel.

No se oirá más de violencia en tu tierra, *

ni de ruina o destrucción en tus fronteras.

Llamarás a tus murallas, Salvación, *

y a tus puertas, Alabanza.

El sol no será para ti ya más tu luz del día, *

ni de noche necesitarás el lustre de la luna.

Tendrás al Señor por luz eterna, *

y tu Dios será tu gloria.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *

como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

1 Corintios 2:1-13

Pues yo, hermanos, cuando fui a ustedes para darles a conocer el proyecto misterioso de Dios, no llegué con oratoria ni grandes teorías. Con ustedes decidí no conocer más que a Jesús, el Mesías, y un Mesías crucificado. Yo mismo me sentí débil ante ustedes, tímido y tembloroso. Mis palabras y mi mensaje no contaron con los recursos de la oratoria, sino con manifestaciones de espíritu y poder, para que su fe se apoyara no en sabiduría humana, sino en el poder de Dios. Es verdad que con los “perfectos” hablamos de sabiduría, pero es una sabiduría que no procede de este mundo ni de sus poderes, que están para desaparecer. Enseñamos el misterio de la sabiduría divina, el plan secreto que estableció Dios desde el principio para llevarnos a la gloria. Esta sabiduría no fue conocida por ninguna de las cabezas de este mundo, pues de haberla conocido, no habrían crucificado al Señor de la Gloria. Recuerden la Escritura: Ni ojo vio, ni oído oyó, ni por mente humana han pasado las cosas que Dios ha preparado para los que lo aman. Pero a nosotros nos lo reveló Dios por medio de su Espíritu, pues el Espíritu escudriña todo, hasta las profundidades de Dios. En efecto, nadie nos conoce como nuestro espíritu, porque está en nosotros. De igual modo, sólo el Espíritu de Dios conoce las cosas de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, y por él entendemos lo que Dios nos ha regalado. Hablamos, pues, de esto, no con los términos de la sabiduría humana, sino con los que nos enseña el Espíritu, expresando realidades espirituales para quienes son espirituales.

Cántico de Zacarías  Benedictus Dominus Deus

San Lucas 1:68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel, *

porque ha visitado y redimido a su pueblo,

Suscitándonos un poderoso Salvador *

en la casa de David su siervo,

Según lo había predicho desde antiguo *

por boca de sus santos profetas.

Es el Salvador que nos libra de nuestros enemigos,

y de la mano de todos los que nos odian,

Realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres, *

recordando su santa alianza

y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán;

Para concedernos que, libres de temor,

arrancados de la mano de los enemigos, *

le sirvamos con santidad y justicia

en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, *

porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, *

Anunciando a su pueblo la salvación, *

el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, *

nos visitará el sol que nace de lo alto,

Para iluminar a los que viven en tinieblas y

en sombra de muerte, *

para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *

como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso,

creador del cielo y de la tierra.

Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor.

Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo

y nació de la Virgen María.

Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.

Fue crucificado, muerto y sepultado.

Descendió a los infiernos.

Al tercer día resucitó de entre los muertos.

Subió a los cielos,

y está sentado a la diestra de Dios Padre.

Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.

Creo en el Espíritu Santo,

la santa Iglesia católica,

la comunión de los santos,

el perdón de los pecados,

la resurrección de los muertos,

y la vida eterna. Amén.

Plegarias

Padre nuestro que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre,

venga tu reino,

hágase tu voluntad,

en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día.

Perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos

a los que nos ofenden.

No nos dejes caer en tentación

y líbranos del mal.

Porque tuyo es el reino,

tuyo es el poder,

y tuya es la gloria,

ahora y por siempre. Amén.

A

V. Señor, muéstranos tu misericordia;

R. Y concédenos tu salvación.

V. Reviste a tus ministros de justicia;

R. Que cante tu pueblo de júbilo.

V. Establece, Señor, la paz en todo el mundo;

R. Porque sólo en ti vivimos seguros.

V. Protege, Señor, a esta nación;

R. Y guíanos por la senda de justicia y de verdad.

V. Que se conozcan en la tierra tus caminos;

R. Y entre los pueblos tu salvación.

V. Señor, que no se olvide a los necesitados;

R. Ni se arranque la esperanza a los pobres.

V. Señor, crea en nosotros un corazón limpio;

R. Y susténtanos con tu Santo Espíritu.

Oh Dios, puesto que sin ti no podemos complacerte: Concede, por tu misericordia, que tu Espíritu Santo dirija y gobierne nuestros corazones; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, ahora y por siempre. Amén.

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, conocerte es vida eterna, y servirte, plena libertad: Defiende a estos tus humildes siervos de todos los asaltos de nuestros enemigos; para que, confiados en tu protección, no temamos la fuerza de ningún adversario; por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Señor Jesucristo, tú extendiste tus brazos amorosos sobre el cruel madero de la cruz, para estrechar a todos los seres humanos en tu abrazo salvador: Revístenos con tu Espíritu de tal manera que, extendiendo nuestras manos en amor, llevemos a quienes no te conocen a reconocerte y amarte; por el honor de tu Nombre. Amén.

Puede seguir intercesiones y acciones de gracias

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos diste la gracia para unirnos en este momento, a fin de ofrecerte nuestras súplicas en común; y que, por tu muy amado Hijo, nos prometiste que, cuando dos o tres se congregan en su Nombre, tú estarás en medio de ellos: Realiza ahora, Señor, nuestros deseos y peticiones como mejor nos convenga; y concédenos en este mundo el conocimiento de tu verdad y en el venidero, la vida eterna. Amén.

Bendigamos al Señor.

Demos gracias a Dios.

La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos nosotros, ahora y siempre. Amén. 2 Corintios 13:14

Completas, el Día de la Santa Cruz

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Oficio de Completas 

El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y un perfecto fin. Amén. 

Nuestro auxilio está en el Nombre del Señor; 

Que hizo el cielo y la tierra. 

Confesión 

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial: 

Hemos pecado contra ti, 

por nuestra propia culpa, 

por pensamiento, palabra y obra, 

y por lo que hemos dejado de hacer. 

Por amor de tu Hijo nuestro Señor Jesucristo, 

perdona nuestras ofensas 

y concédenos que te sirvamos 

en novedad de vida, 

para gloria de tu Nombre. Amén 

Que el Dios todopoderoso nos conceda el perdón de todos nuestros pecados, y la gracia y fortaleza del Espíritu Santo. Amén. 

Oh Dios, dígnate librarnos. 

Señor, apresúrate a socorrernos. 

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. ¡Aleluya! 

Salmo 4   Cum invocarem 

Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia; * 

cuando estaba en angustia, tú me libraste; 

ten misericordia de mí, y escucha mi oración. 

“Mortales, ¿hasta cuándo volverán mi honra en infamia, * 

amarán la vanidad, y buscarán la mentira?” 

Sepan, pues, que el Señor ha escogido a los fieles para sí; * 

el Señor oirá cuando yo a él clamare. 

Tiemblen y no pequen; * 

mediten en su corazón estando en su cama, y callen. 

Ofrezcan sacrificios rectos, * 

y confíen en el Señor. 

Muchos son los que dicen: “¿Quién nos mostrará el bien?” * 

Alza sobre nosotros, oh Señor, la luz de tu rostro. 

Tú diste alegría a mi corazón, * 

mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto. 

En paz me acostaré, y en seguida dormiré; * 

porque sólo tú, oh Señor, me haces vivir seguro. 

Salmo 134   Ecce nunc 

Y ahora bendigan al Señor, siervos todos del Señor, * 

los que de noche están de pie en la casa del Señor. 

Eleven las manos hacia el santuario, y bendigan al Señor. * 

El Señor que hizo los cielos y la tierra, te bendiga desde Sión. 

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: * 

como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. 

El Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran Pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, les haga aptos en toda obra buena para que hagan su voluntad, haciendo él en ustedes lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Hebreos 12:20-21 

Demos gracias a Dios. 

Puede cantarse un himno adecuado para la noche

En tus manos, oh Señor, encomiendo mi espíritu; 

Tú me has redimido, oh Señor, Dios de verdad. 

Guárdanos, oh Señor, como a la niña de tus ojos; 

Escóndenos bajo la sombra de tus alas. 

Señor, ten piedad. 

Cristo, ten piedad. 

Señor, ten piedad. 

Padre nuestro que estás en el cielo, 

santificado sea tu Nombre, 

venga tu reino, 

hágase tu voluntad, 

en la tierra como en el cielo. 

Danos hoy nuestro pan de cada día. 

Perdona nuestras ofensas, 

como también nosotros perdonamos 

a los que nos ofenden. 

No nos dejes caer en tentación 

y líbranos del mal. 

Señor, escucha nuestra oración. 

Y llegue a ti nuestro clamor. 

Visita, oh Señor, este lugar, y ahuyenta de él todas las asechanzas del enemigo; que tus santos ángeles moren con nosotros para preservarnos en paz; y que tu bendición sea siempre sobre nosotros; por Jesucristo nuestro Señor. Amén. 

Oh Dios, tu providencia inagotable sustenta al mundo en que vivimos y aun nuestra propia vida: Vela, de día y de noche, por los que trabajan mientras otros duermen, y concede que jamás olvidemos que nuestra vida común depende de nuestras faenas mutuas; por Jesucristo 

nuestro Señor. Amén. 

Puede observarse una pausa, durante la cual se puede ofrecer intercesiones y acciones de gracias espontáneas. 

Guíanos, Señor, despiertos, y guárdanos mientras dormimos; que despiertos velemos con Cristo, y dormidos descansemos en paz. 

Ahora despides, Señor, a tu siervo, * 

conforme a tu palabra, en paz. 

Porque mis ojos han visto a tu Salvador, * 

a quien has presentado ante todos los pueblos: 

Luz para alumbrar a las naciones, * 

y gloria de tu pueblo Israel. 

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: * 

como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. 

Guíanos, Señor, despiertos, y guárdanos mientras dormimos; que despiertos velemos con Cristo, y dormidos descansemos en paz. 

Bendigamos al Señor. 

Demos gracias a Dios. 

Que el Señor omnipotente y misericordioso: Padre, Hijo y Espíritu Santo, nos bendiga y nos guarde. Amén. 

Vespertina, el Día de la Santa Cruz

Holy Cross

Oración Vespertina Diaria 

Ascienda mi oración como incienso ante tu presencia, el alzar de mis manos como el sacrificio vespertino. Salmo 141:2 

Confesión de Pecado 

Dios de misericordia, confesamos que hemos pecado contra ti por pensamiento, palabra y obra, por lo que hemos hecho y lo que hemos dejado de hacer. No te hemos amado con todo el corazón; no hemos amado a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Sincera y humildemente nos arrepentimos. Por amor de tu Hijo Jesucristo, ten piedad de nosotros y perdónanos; así tu voluntad será nuestra alegría y andaremos por tus caminos, para gloria de tu Nombre. Amén. 

Dios omnipotente tenga misericordia de nosotros, perdone todos nuestros pecados por Jesucristo nuestro Señor, nos fortalezca en toda bondad y por el poder del Espíritu Santo, nos conserve en la vida eterna. Amén. 

Oh Dios, dígnate librarnos. 

Señor, apresúrate a socorrernos. 

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. ¡Aleluya! 

Luz Alegrante   Phos hilaron 

Luz alegrante, 

claridad pura del sempiterno Padre celestial, 

Jesucristo, santo y bendito: 

Ahora que hemos llegado al ocaso del sol, 

y nuestros ojos miran la luz vespertina, 

te alabamos con himnos, oh Dios: Padre, 

Hijo y Espíritu Santo. 

Digno eres de ser alabado en todos los tiempos 

con voces gozosas, 

oh Hijo de Dios, Dador de la vida; 

por tanto te glorifica el universo entero. 

Salmo 118 

Den gracias al Señor, porque él es bueno; * 

para siempre es su misericordia. 

Diga ahora Israel: * 

“Para siempre es su misericordia”. 

Diga ahora la casa de Aarón: * 

“Para siempre es su misericordia”. 

Digan ahora los que veneran al Señor: * 

“Para siempre es su misericordia”. 

En mi angustia invoqué al Señor; * 

me respondió el Señor, poniéndome a salvo. 

El Señor está a mi lado; por tanto, no temeré; * 

¿quién podrá dañarme? 

El Señor está a mi lado para ayudarme; * 

triunfaré sobre los que me odian. 

Mejor es refugiarse en el Señor, * 

que fiarse de los mortales. 

Mejor es refugiarse en el Señor, * 

que fiarse de los príncipes. 

Todos los impíos me rodean; * 

en el nombre del Señor les rechazaré. 

Me rodean por todas partes; * 

en el nombre del Señor les rechazaré. 

Me rodean como enjambre de abejas; 

arden como fuego de espinas; * 

en el nombre del Señor les rechazaré. 

Me empujaban con violencia para que cayese, * 

pero el Señor me ayudó. 

Mi fuerza y mi refugio es el Señor, * 

y él me ha sido por salvación. 

Hay voz de júbilo y victoria * 

en las tiendas de los justos: 

“¡La diestra del Señor ha triunfado!  * 

¡La diestra del Señor es excelsa! 

¡La diestra del Señor ha triunfado!” 

No he de morir, sino que viviré. * 

y contaré las hazañas del Señor. 

Me castigó gravemente el Señor, * 

mas no me entregó a la muerte. 

Abranme las puertas de justicia; * 

entraré por ellas, y daré gracias al Señor. 

“Esta es la puerta del Señor; * 

por ella entrarán los justos”. 

Daré gracias porque me respondiste, * 

y me has sido de salvación. 

La misma piedra que desecharon los edificadores, * 

ha venido a ser la cabeza del ángulo. 

Esto es lo que ha hecho el Señor, * 

y es maravilloso a nuestros ojos. 

Este es el día en que actuó el Señor; * 

regocijémonos y alegrémonos en él. 

¡Hosanna, oh Señor, hosanna! * 

Señor, danos ahora la prosperidad. 

Bendito el que viene en nombre del Señor; * 

desde la casa del Señor le bendecimos. 

Dios es el Señor; nos ha iluminado; * 

formen una procesión con ramos 

hasta los cuernos del altar. 

“Tú eres mi Dios; te daré gracias; * 

tú eres mi Dios; te ensalzaré”. 

Den gracias al Señor porque es bueno; * 

para siempre es su misericordia. 

Génesis 3:1-15 

La serpiente era más astuta que todos los animales salvajes que Dios el Señor había creado, y le preguntó a la mujer: 

–¿Así que Dios les ha dicho que no coman del fruto de ningún árbol del jardín? 

Y la mujer le contestó: 

–Podemos comer del fruto de cualquier árbol, menos del árbol que está en medio del jardín. Dios nos ha dicho que no debemos comer ni tocar el fruto de ese árbol, porque si lo hacemos, moriremos. 

Pero la serpiente le dijo a la mujer: 

–No es cierto. No morirán. Dios sabe muy bien que cuando ustedes coman del fruto de ese árbol podrán saber lo que es bueno y lo que es malo, y que entonces serán como Dios. 

La mujer vio que el fruto del árbol era hermoso, y le dieron ganas de comerlo y de llegar a tener entendimiento. Así que cortó uno de los frutos y se lo comió. Luego le dio a su esposo, y él también comió. En ese momento se les abrieron los ojos, y los dos se dieron cuenta de que estaban desnudos. Entonces cosieron hojas de higuera y se cubrieron con ellas. El hombre y su mujer escucharon que Dios el Señor andaba por el jardín a la hora en que sopla el viento de la tarde, y corrieron a esconderse de él entre los árboles del jardín. Pero Dios el Señor llamó al hombre y le preguntó: 

–¿Dónde estás? 

El hombre contestó: 

–Escuché que andabas por el jardín y tuve miedo, porque estoy desnudo; por eso me escondí. 

Entonces Dios le preguntó: 

–¿Y quién te ha dicho que estás desnudo? ¿Acaso has comido del fruto del árbol del que te dije que no comieras? 

El hombre contestó: 

–La mujer que me diste por compañera me dio de ese fruto, y yo lo comí. 

Entonces Dios el Señor le preguntó a la mujer: 

–¿Por qué lo hiciste? 

Y ella respondió: 

–La serpiente me engañó, y por eso comí del fruto. 

Entonces Dios el Señor dijo a la serpiente: 

–Por esto que has hecho, maldita serás entre todos los demás animales. De hoy en adelante caminarás arrastrándote y comerás tierra. Haré que tú y la mujer sean enemigas, lo mismo que tu descendencia y su descendencia. Su descendencia te aplastará la cabeza, y tú le morderás el talón. 

Cántico de María    Magnificat 

San Lucas 1:46-55 

Proclama mi alma la grandeza del Señor, 

se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador, * 

porque ha mirado la humillación de su esclava. 

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, * 

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí; 

su Nombre es santo. 

Su misericordia llega a sus fieles, * 

de generación en generación. 

El hace proezas con su brazo; * 

dispersa a los soberbios de corazón. 

Derriba del trono a los poderosos, * 

y enaltece a los humildes. 

A los hambrientos los colma de bienes, * 

y a los ricos despide vacíos. 

Auxilia a Israel, su siervo, * 

acordándose de la misericordia, 

Como lo había prometido a nuestros padres, * 

en favor de Abrahán y su descendencia para siempre. 

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: * 

como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. 

1 San Pedro 3:17-22 

Es mejor sufrir por hacer el bien, si así lo quiere Dios, que por hacer el mal. Porque Cristo mismo sufrió la muerte por nuestros pecados, una vez para siempre. Él era inocente, pero sufrió por los malos, para llevarlos a ustedes a Dios. En su fragilidad humana, murió; pero resucitó con una vida espiritual, y de esta manera fue a proclamar su victoria a los espíritus que estaban presos. Estos habían sido desobedientes en tiempos antiguos, en los días de Noé, cuando Dios esperaba con paciencia mientras se construía el arca, en la que algunas personas, ocho en total, fueron salvadas por medio del agua. Y aquella agua representaba el agua del bautismo, por medio del cual somos ahora salvados. El bautismo no consiste en limpiar el cuerpo, sino en pedirle a Dios una conciencia limpia; y nos salva por la resurrección de Jesucristo, que subió al cielo y está a la derecha de Dios, y al que han quedado sujetos los ángeles y demás seres espirituales que tienen autoridad y poder. 

Cántico de Simeón  Nunc dimittis 

San Lucas 2:29-32 

Ahora despides, Señor, a tu siervo, * 

conforme a tu palabra, en paz. 

Porque mis ojos han visto a tu Salvador, * 

a quien has presentado ante todos los pueblos: 

Luz para alumbrar a las naciones, * 

y gloria de tu pueblo Israel. 

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: * 

como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. 

Credo de los Apóstoles 

Creo en Dios Padre todopoderoso, 

creador del cielo y de la tierra. 

Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor. 

Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo 

y nació de la Virgen María. 

Padeció bajo el poder de Poncio Pilato. 

Fue crucificado, muerto y sepultado. 

Descendió a los infiernos. 

Al tercer día resucitó de entre los muertos. 

Subió a los cielos, 

y está sentado a la diestra de Dios Padre. 

Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. 

Creo en el Espíritu Santo, 

la santa Iglesia católica, 

la comunión de los santos, 

el perdón de los pecados, 

la resurrección de los muertos, 

y la vida eterna. Amén. 

Plegarias 

Padre nuestro que estás en el cielo, 

santificado sea tu Nombre, 

venga tu reino, 

hágase tu voluntad, 

en la tierra como en el cielo. 

Danos hoy nuestro pan de cada día. 

Perdona nuestras ofensas, 

como también nosotros perdonamos 

a los que nos ofenden. 

No nos dejes caer en tentación 

y líbranos del mal. 

Porque tuyo es el reino, 

tuyo es el poder, 

y tuya es la gloria, 

ahora y por siempre. Amén. 

B

V. Que esta noche sea santa, buena y pacífica,

R. Te rogamos, Señor.

V. Que tus santos ángeles nos conduzcan por los senderos de paz y de benevolencia,

R. Te rogamos, Señor.

V. Que nos perdones y absuelvas de nuestros pecados y ofensas,

R. Te rogamos, Señor.

V. Que haya paz para tu Iglesia y para todo el mundo,

R. Te rogamos, Señor.

V. Que partamos de esta vida en tu fe y temor, y no seamos condenados ante el gran tribunal de Cristo.

R. Te rogamos, Señor.

V. Que tu Espíritu Santo nos una en la comunión de todos tus santos, encomendándonos los unos a los otros y toda nuestra vida a Cristo,

R. Te rogamos, Señor. 

Dios omnipotente, cuyo Hijo nuestro Salvador fue levantado en lo alto de la cruz, a fin de atraer hacia él a todo el mundo: Concede, en tu misericordia, a quienes nos gloriamos en el misterio de nuestra redención, que recibamos tu gracia para tomar nuestra cruz y seguirle; quien vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, en gloria sempiterna. Amén. 

Oh Dios, tú eres la vida de los que viven, la luz de los fieles, la fortaleza de los que trabajan, y el descanso de los muertos: Te damos gracias por las bendiciones del día que termina, y humildemente te suplicamos nos des tu protección durante la noche que comienza. Llévanos en seguridad hasta las horas del alba; por aquél que murió y resucitó por nosotros, tu Hijo nuestro Salvador Jesucristo. Amén. 

Quédate con nosotros, Señor Jesús, ahora que la noche se acerca y ha pasado el día. Sé nuestro compañero en el camino, enciende nuestros corazones, y despierta la esperanza, para que te conozcamos tal como te revelas en las Escrituras y en la fracción del pan. Concede esto por amor de tu Nombre. Amén. 

Vela, oh amantísimo Señor, con los que trabajan, o velan, o lloran esta noche. A tus ángeles manda que guarden a los que duermen. Cuida a los enfermos, Cristo Señor; otorga reposo a los cansados, bendice a los moribundos, consuela a los que sufren, compadécete de los afligidos, escuda a los gozosos. Todo esto te pedimos por tu gran amor. Amén. 

Puede seguir intercesiones y acciones de gracias. 

Acción de Gracias en General 

Dios omnipotente, Padre de toda misericordia, nosotros, indignos siervos tuyos, humildemente te damos gracias por todo tu amor y benignidad a nosotros y a todos los seres humanos. Te bendecimos por nuestra creación, preservación y todas las bendiciones de esta vida; pero sobre todo por tu amor inmensurable en la redención del mundo por nuestro Señor Jesucristo; por los medios de gracia, y la esperanza de gloria. Y te suplicamos nos hagas conscientes de tus bondades de tal manera que, con un corazón verdaderamente agradecido, proclamemos tus alabanzas, no sólo con nuestros labios, sino también con nuestras vidas, entregándonos a tu servicio y caminando en tu presencia, en santidad y justicia, todos los días de nuestra vida; por Jesucristo nuestro Señor, a quien, contigo y el Espíritu Santo, sea todo honor y gloria, por los siglos de los siglos. Amén. 

Bendigamos al Señor. 

Demos gracias a Dios. 

Gloria a Dios, cuyo poder, actuando en nosotros, puede realizar todas las cosas infinitamente mejor de lo que podemos pedir o pensar: Gloria a él en la Iglesia de generación en generación, y en Cristo Jesús por los siglos de los siglos. Amén. Efesios 3:20, 21

Mediodía, el Día de la Santa Cruz

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Oficio para el Mediodía 

Oh Dios, dígnate librarnos. 

Señor, apresúrate a socorrernos

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. ¡Aleluya! 

Salmo 126   In convertendo 

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión, * 

éramos como los que sueñan. 

Entonces nuestra boca se llenó de risa, * 

y nuestra lengua de gritos de alegría. 

Y decían entre las naciones: * 

“Ha hecho el Señor proezas con ellos”. 

Proezas ha hecho el Señor con nosotros, * 

y estamos sumamente alegres. 

Tú, oh Señor, has cambiado nuestra suerte, * 

como los torrentes del Neguev. 

Los que sembraron con lágrimas, * 

con gritos de alegría segarán. 

Los que van llorando, llevando la semilla, * 

volverán entre cantares, trayendo sus gavillas. 

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: * 

como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. 

Desde donde el sol nace hasta donde se pone, es grande mi Nombre entre las naciones, y en todo lugar se ofrece a mi Nombre incienso y ofrenda limpia, porque grande es mi Nombre entre las naciones, dice el Señor de los ejércitos. Malaquías 1:11 

Demos gracias a Dios. 

Señor, ten piedad. 

Cristo, ten piedad. 

Señor, ten piedad. 

Padre nuestro que estás en el cielo, 

santificado sea tu Nombre, 

venga tu reino, 

hágase tu voluntad, 

en la tierra como en el cielo. 

Danos hoy nuestro pan de cada día. 

Perdona nuestras ofensas, 

como también nosotros perdonamos 

a los que nos ofenden. 

No nos dejes caer en tentación 

y líbranos del mal. 

Señor, escucha nuestra oración; 

Y llegue a ti nuestro clamor. 

Bendito Salvador, en esta hora colgabas en la cruz, extendiendo tus brazos amorosos: Concede que todos los pueblos de la tierra miren hacia ti y sean salvos; por tu entrañable misericordia. Amén. 

Se puede ofrecer intercesiones libres. 

Bendigamos al Señor. 

Demos gracias a Dios

Matutina, el Día de la Santa Cruz

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Oración Matutina Diaria 

Por toda la tierra salió su sonido, y hasta el extremo del mundo su mensaje. Salmo 19:4 

Invitatorio y Salterio 

Señor, abre nuestros labios. 

Y nuestra boca proclamará tu alabanza. 

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. ¡Aleluya! 

Adoren al Señor en la hermosura de la santidad: vengan y adorémosle. 

Venite   Salmo 95:1-7 

Vengan, cantemos alegremente al Señor; * 

aclamemos con júbilo a la Roca que nos salva. 

Lleguemos ante su presencia con alabanza,  * 

vitoreándole con cánticos; 

Porque el Señor es Dios grande, * 

y Rey grande sobre todos los dioses. 

En su mano están las profundidades de la tierra, * 

y las alturas de los montes son suyas. 

Suyo el mar, pues él lo hizo, * 

y sus manos formaron la tierra seca. 

Vengan, adoremos y postrémonos; * 

arrodillémonos delante del Señor nuestro Hacedor; 

Porque él es nuestro Dios; 

nosotros el pueblo de su dehesa, y ovejas de su mano. * 

¡Ojalá escuchen hoy su voz! 

Salmo 66 

Aclamen a Dios, toda la tierra; * 

canten la gloria de su Nombre; 

canten la gloria de su alabanza. 

Digan a Dios: “¡Cuán asombrosas tus obras! * 

Por la grandeza de tu poder se someten a ti tus enemigos. 

Toda la tierra te adora; * 

te canta, canta tu Nombre”. 

Vengan, y vean las obras de Dios, * 

¡cuán temibles sus proezas para el género humano! 

Convirtió el mar en tierra seca, 

para que atravesaran el agua a pie; * 

y allí nos alegramos en él. 

En su poder él se enseñorea eternamente; 

sus ojos atalayan sobre las naciones; * 

que no se subleven los rebeldes. 

Bendigan, pueblos, a nuestro Dios; * 

hagan oír la voz de su alabanza. 

El es quien preserva a nuestra alma en vida; * 

y no permite que nuestros pies resbalen; 

Porque tú, oh Dios, nos probaste; * 

nos refinaste como refinan la plata. 

Nos metiste en la red; * 

pusiste sobre nuestros lomos pesada carga. 

Hiciste cabalgar enemigos sobre nuestra cabeza; 

atravesamos por fuego y agua; * 

pero nos sacaste a un lugar de abundancia. 

Entraré a tu casa con holocaustos, y te pagaré mis votos, * 

los que pronunciaron mis labios, 

y habló mi boca, cuando estaba angustiado. 

Te ofreceré holocaustos de animales cebados, con sahumerios de carneros; * 

inmolaré bueyes y cabros. 

Vengan, oigan, cuantos temen a Dios, * 

y les contaré lo que ha hecho conmigo. 

A él clamé con mi boca, * 

y lo ensalzó mi lengua. 

Si yo tuviese maldad en mi corazón, * 

mi Soberano no me habría escuchado; 

Mas ciertamente me escuchó Dios, * 

y atendió a la voz de mi súplica. 

Bendito sea Dios, que no rechazó mi oración, * 

ni me retiró su favor. 

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: * 

como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. 

Las Lecciones 

Números 21:4-9 

Los israelitas salieron del monte Hor en dirección al Mar Rojo, dando un rodeo para no pasar por el territorio de Edom. En el camino, la gente perdió la paciencia y empezó a hablar contra Dios y contra Moisés. Decían: 

–¿Para qué nos sacaron ustedes de Egipto? ¿Para hacernos morir en el desierto? No tenemos ni agua ni comida. ¡Ya estamos cansados de esta comida miserable! 

El Señor les envió serpientes venenosas, que los mordieron, y muchos israelitas murieron. Entonces fueron a donde estaba Moisés y le dijeron: 

–¡Hemos pecado al hablar contra el Señor y contra ti! ¡Pídele al Señor que aleje de nosotros las serpientes! 

Moisés pidió al Señor que perdonara a los israelitas, y el Señor le dijo: 

–Hazte una serpiente como esas, y ponla en el asta de una bandera. Cuando alguien sea mordido por una serpiente, que mire hacia la serpiente del asta, y se salvará. 

Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso en el asta de una bandera, y cuando alguien era mordido por una serpiente, miraba a la serpiente de bronce y se salvaba. 

Tercer Cántico de Isaías   Surge, illuminare 

Isaías 60:13, 11a, 14c, 18-19 

Surge, ilumina, pues ha llegado tu luz, * 

y la gloria del Señor sobre ti ha amanecido. 

Mira cómo las tinieblas cubren la tierra, * 

y densa oscuridad a los pueblos. 

Mas sobre ti amanece el Señor, * 

y su gloria aparece sobre ti. 

Correrán las naciones a tu luz, * 

y los reyes a la claridad de tu alborada. 

Abiertas de continuo estarán tus puertas; * 

ni de día ni de noche se cerrarán. 

Te llamarán la Ciudad del Señor, * 

la Sión del Santo de Israel. 

No se oirá más de violencia en tu tierra, * 

ni de ruina o destrucción en tus fronteras. 

Llamarás a tus murallas, Salvación, * 

y a tus puertas, Alabanza. 

El sol no será para ti ya más tu luz del día, * 

ni de noche necesitarás el lustre de la luna. 

Tendrás al Señor por luz eterna, * 

y tu Dios será tu gloria. 

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: * 

como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. 

San Juan 3:11-17 

“Te aseguro que nosotros hablamos de lo que sabemos, y somos testigos de lo que hemos visto; pero ustedes no creen lo que les decimos. Si no me creen cuando les hablo de las cosas de este mundo, ¿cómo me van a creer si les hablo de las cosas del cielo? Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo; es decir, el Hijo del hombre. Y así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así también el Hijo del hombre tiene que ser levantado, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Pues Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él.” 

Cántico de Zacarías   Benedictus Dominus Deus 

San Lucas 1:68-79 

Bendito sea el Señor, Dios de Israel, * 

porque ha visitado y redimido a su pueblo, 

Suscitándonos un poderoso Salvador * 

en la casa de David su siervo, 

Según lo había predicho desde antiguo * 

por boca de sus santos profetas. 

Es el Salvador que nos libra de nuestros enemigos, 

y de la mano de todos los que nos odian, 

Realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres, * 

recordando su santa alianza 

y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán; 

Para concedernos que, libres de temor, 

arrancados de la mano de los enemigos, * 

le sirvamos con santidad y justicia 

en su presencia, todos nuestros días. 

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, * 

porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, * 

Anunciando a su pueblo la salvación, * 

el perdón de sus pecados. 

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, * 

nos visitará el sol que nace de lo alto, 

Para iluminar a los que viven en tinieblas y 

en sombra de muerte, * 

para guiar nuestros pasos por el camino de la paz. 

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: * 

como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. 

Credo de los Apóstoles 

Creo en Dios Padre todopoderoso, 

creador del cielo y de la tierra. 

Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor. 

Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo 

y nació de la Virgen María. 

Padeció bajo el poder de Poncio Pilato. 

Fue crucificado, muerto y sepultado. 

Descendió a los infiernos. 

Al tercer día resucitó de entre los muertos. 

Subió a los cielos, 

y está sentado a la diestra de Dios Padre. 

Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. 

Creo en el Espíritu Santo, 

la santa Iglesia católica, 

la comunión de los santos, 

el perdón de los pecados, 

la resurrección de los muertos, 

y la vida eterna. Amén. 

Plegarias 

Padre nuestro que estás en el cielo, 

santificado sea tu Nombre, 

venga tu reino, 

hágase tu voluntad, 

en la tierra como en el cielo. 

Danos hoy nuestro pan de cada día. 

Perdona nuestras ofensas, 

como también nosotros perdonamos 

a los que nos ofenden. 

No nos dejes caer en tentación 

y líbranos del mal. 

Porque tuyo es el reino, 

tuyo es el poder, 

y tuya es la gloria, 

ahora y por siempre. Amén. 

A

V. Señor, muéstranos tu misericordia;

R. Y concédenos tu salvación.

V. Reviste a tus ministros de justicia;

R. Que cante tu pueblo de júbilo.

V. Establece, Señor, la paz en todo el mundo;

R. Porque sólo en ti vivimos seguros.

V. Protege, Señor, a esta nación;

R. Y guíanos por la senda de justicia y de verdad.

V. Que se conozcan en la tierra tus caminos;

R. Y entre los pueblos tu salvación.

V. Señor, que no se olvide a los necesitados;

R. Ni se arranque la esperanza a los pobres.

V. Señor, crea en nosotros un corazón limpio;

R. Y susténtanos con tu Santo Espíritu. 

Dios omnipotente, cuyo Hijo nuestro Salvador fue levantado en lo alto de la cruz, a fin de atraer hacia él a todo el mundo: Concede, en tu misericordia, a quienes nos gloriamos en el misterio de nuestra redención, que recibamos tu gracia para tomar nuestra cruz y seguirle; quien vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, en gloria sempiterna. Amén. 

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, conocerte es vida eterna, y servirte, plena libertad: Defiende a estos tus humildes siervos de todos los asaltos de nuestros enemigos; para que, confiados en tu protección, no temamos la fuerza de ningún adversario; por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén. 

Señor Jesucristo, tú extendiste tus brazos amorosos sobre el cruel madero de la cruz, para estrechar a todos los seres humanos en tu abrazo salvador: Revístenos con tu Espíritu de tal manera que, extendiendo nuestras manos en amor, llevemos a quienes no te conocen a reconocerte y amarte; por el honor de tu Nombre. Amén. 

Puede seguir intercesiones y acciones de gracias 

Oración de San Juan Crisóstomo 

Dios todopoderoso, que nos diste la gracia para unirnos en este momento, a fin de ofrecerte nuestras súplicas en común; y que, por tu muy amado Hijo, nos prometiste que, cuando dos o tres se congregan en su Nombre, tú estarás en medio de ellos: Realiza ahora, Señor, nuestros deseos y peticiones como mejor nos convenga; y concédenos en este mundo el conocimiento de tu verdad y en el venidero, la vida eterna. Amén. 

Bendigamos al Señor. 

Demos gracias a Dios. 

La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos nosotros, ahora y siempre. Amén. 2 Corintios 13:14 

Completas

Completas 2

Oficio de Completas

El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y un perfecto fin. Amén.

Nuestro auxilio está en el Nombre del Señor;

Que hizo el cielo y la tierra.

Confesión

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial:

Hemos pecado contra ti,

por nuestra propia culpa,

por pensamiento, palabra y obra,

y por lo que hemos dejado de hacer.

Por amor de tu Hijo nuestro Señor Jesucristo,

perdona nuestras ofensas

y concédenos que te sirvamos

en novedad de vida,

para gloria de tu Nombre. Amén

Que el Dios todopoderoso nos conceda el perdón de todos nuestros pecados, y la gracia y fortaleza del Espíritu Santo. Amén.

Oh Dios, dígnate librarnos.

Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. ¡Aleluia!

Salmo 4   Cum invocarem

Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia; *

cuando estaba en angustia, tú me libraste;

ten misericordia de mí, y escucha mi oración.

“Mortales, ¿hasta cuándo volverán mi honra en infamia, *

amarán la vanidad, y buscarán la mentira?”

Sepan, pues, que el Señor ha escogido a los fieles para sí; *

el Señor oirá cuando yo a él clamare.

Tiemblen y no pequen; *

mediten en su corazón estando en su cama, y callen.

Ofrezcan sacrificios rectos, *

y confíen en el Señor.

Muchos son los que dicen: “¿Quién nos mostrará el bien?” *q

Alza sobre nosotros, oh Señor, la luz de tu rostro.

Tú diste alegría a mi corazón, *

mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto.

En paz me acostaré, y en seguida dormiré; *

porque sólo tú, oh Señor, me haces vivir seguro.

Salmo 134   Ecce nunc

Y ahora bendigan al Señor, siervos todos del Señor, *

los que de noche están de pie en la casa del Señor.

Eleven las manos hacia el santuario, y bendigan al Señor. *

El Señor que hizo los cielos y la tierra, te bendiga desde Sión.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *

como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Vengan a mí todos los que están trabajados y cargados, y yo los haré descansar. Lleven mi yugo sobre ustedes, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallarán descanso para sus almas; porque mi yugo es fácil y ligera mi carga. San Mateo 11:28-30

Demos gracias a Dios.

Puede cantarse un himno adecuado para la noche.

En tus manos, oh Señor, encomiendo mi espíritu;

Tú me has redimido, oh Señor, Dios de verdad.

Guárdanos, oh Señor, como a la niña de tus ojos;

Escóndenos bajo la sombra de tus alas.

Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Padre nuestro que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre,

venga tu reino,

hágase tu voluntad,

en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día.

Perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos

a los que nos ofenden.

No nos dejes caer en tentación

y líbranos del mal.

Señor, escucha nuestra oración.

Y llegue a ti nuestro clamor.

Visita, oh Señor, este lugar, y ahuyenta de él todas las asechanzas del enemigo; que tus santos ángeles moren con nosotros para preservarnos en paz; y que tu bendición sea siempre sobre nosotros; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oh Dios, tu providencia inagotable sustenta al mundo en que vivimos y aun nuestra propia vida: Vela, de día y de noche, por los que trabajan mientras otros duermen, y concede que jamás olvidemos que nuestra vida común depende de nuestras faenas mutuas; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Puede observarse una pausa, durante la cual se puede ofrecer intercesiones y acciones de gracias espontáneas.

Guíanos, Señor, despiertos, y guárdanos mientras dormimos; que despiertos velemos con Cristo, y dormidos descansemos en paz.

Ahora despides, Señor, a tu siervo, *

conforme a tu palabra, en paz.

Porque mis ojos han visto a tu Salvador, *

a quien has presentado ante todos los pueblos:

Luz para alumbrar a las naciones, *

y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *

como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

Guíanos, Señor, despiertos, y guárdanos mientras dormimos; que despiertos velemos con Cristo, y dormidos descansemos en paz.

Bendigamos al Señor.

Demos gracias a Dios.

Que el Señor omnipotente y misericordioso: Padre, Hijo y Espíritu Santo, nos bendiga y nos guarde. Amén.

Vespertina, el Lunes de la decimasexta semana después Pentecostés

VesLunProp19

Oración Vespertina Diaria

Busquen al que hace las Pléyades y el Orión, y vuelve las tinieblas en mañana, y hace oscurecer el día como noche; el que llama a las aguas del mar, y las derrama sobre la faz de la tierra; el Señor es su Nombre. Amós 5:8

Confesión de Pecado

Dios de misericordia, confesamos que hemos pecado contra ti por pensamiento, palabra y obra, por lo que hemos hecho y lo que hemos dejado de hacer. No te hemos amado con todo el corazón; no hemos amado a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Sincera y humildemente nos arrepentimos. Por amor de tu Hijo Jesucristo, ten piedad de nosotros y perdónanos; así tu voluntad será nuestra alegría y andaremos por tus caminos, para gloria de tu Nombre. Amén.

Dios omnipotente tenga misericordia de nosotros, perdone todos nuestros pecados por Jesucristo nuestro Señor, nos fortalezca en toda bondad y por el poder del Espíritu Santo, nos conserve en la vida eterna. Amén.

Oh Dios, dígnate librarnos.

Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. ¡Aleluya!

Luz Alegrante   Phos hilaron

Luz alegrante,

claridad pura del sempiterno Padre celestial,

Jesucristo, santo y bendito:

Ahora que hemos llegado al ocaso del sol,

y nuestros ojos miran la luz vespertina,

te alabamos con himnos, oh Dios: Padre,

Hijo y Espíritu Santo.

Digno eres de ser alabado en todos los tiempos

con voces gozosas,

oh Hijo de Dios, Dador de la vida;

por tanto te glorifica el universo entero.

Salmo 64

Escucha, oh Dios, la voz de mi lamento; *

guarda mi vida del temor del enemigo.

Escóndeme de la conspiración de los malignos, *

del populacho de los que obran iniquidad.

Afilan como espada su lengua, *

y lanzan cual saetas palabras amargas,

Para emboscar al íntegro y matarlo; *

atacan por sorpresa y no temen.

Obstinados en su inicuo designio, *

tratan de esconder sus lazos.

Dicen: “¿Quién nos ha de ver?

¿Quién descubrirá nuestro delito?  *

Urdimos el crimen perfecto”.

La mente y el corazón del hombre son un misterio, *

mas Dios les tirará una saeta, y de repente serán heridos.

Su propia lengua los hará caer; *

y quienes los vean menearán la cabeza.

Todos se asombrarán, y anunciarán las obras de Dios; *

reconocerán lo que él ha hecho.

El justo se alegrará en el Señor, y confiará en él; *

se gloriarán todos los de recto corazón.

Salmo 65

Tú eres digno de alabanza en Sión, oh Dios; *

a ti se pagarán los votos en Jerusalén.

A ti, que escuchas la oración, vendrá toda carne, *

a causa de sus transgresiones.

Nuestros pecados nos abruman, *

pero tú los borrarás.

Dichosos los que tú escogieres y atrajeres a ti,

para que habiten en tus atrios; *

se saciarán de la belleza de tu casa,

de la santidad de tu templo.

Cosas asombrosas nos mostrarás en tu justicia,

oh Dios de nuestra salvación, *

tú, la esperanza de todos los términos de la tierra,

y de los más remotos mares.

Tú afirmas los montes con tu poder; *

están ceñidos de valentía.

Tú calmas el estruendo de los mares, *

el estruendo de sus olas,

y el alboroto de las gentes.

Los que habitan los confines de la tierra

se estremecerán ante tus maravillas; *

tú haces gritar de júbilo al lucero y al héspero.

Visitas la tierra, y la riegas en abundancia;

en gran manera la enriqueces; *

la acequia de Dios va llena de agua.

Tú preparas el grano, *

pues así abasteces la tierra.

Haces que se empapen los surcos,

y rasas los terrones; *

la ablandas con lluvias copiosas,

y bendices sus renuevos.

Tú coronas el año con tus bienes, *

y tus carriles rebosan con abundancia.

Rebosen los pastos del páramo, *

y los collados se vistan de alegría.

Se cubran las praderas de manadas,

y los valles se revistan de grano; *

den voces de júbilo y canten.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo:

como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

San Mateo 4:1-11

Luego el Espíritu llevó a Jesús al desierto, para que el diablo lo pusiera a prueba. Estuvo cuarenta días y cuarenta noches sin comer, y después sintió hambre. El diablo se acercó entonces a Jesús para ponerlo a prueba, y le dijo:

–Si de veras eres Hijo de Dios, ordena que estas piedras se conviertan en panes.

Pero Jesús le contestó:

–La Escritura dice: ‘No solo de pan vivirá el hombre, sino también de toda palabra que salga de los labios de Dios.’

Luego el diablo lo llevó a la santa ciudad de Jerusalén, lo subió a la parte más alta del templo y le dijo:

–Si de veras eres Hijo de Dios, tírate abajo; porque la Escritura dice: ‘Dios mandará que sus ángeles te cuiden. Te levantarán con sus manos, para que no tropieces con piedra alguna.’

Jesús le contestó:

–También dice la Escritura: ‘No pongas a prueba al Señor tu Dios.’

Finalmente el diablo lo llevó a un cerro muy alto, y mostrándole todos los países del mundo y la grandeza de ellos, le dijo:

–Yo te daré todo esto, si te arrodillas y me adoras.

Jesús le contestó:

–Vete, Satanás, porque la Escritura dice: ‘Adora al Señor tu Dios, y sírvele solo a él.’

Entonces el diablo se apartó de Jesús, y unos ángeles acudieron a servirle.

Cántico de María   Magnificat

San Lucas 1:46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador, *

porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, *

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí;

su Nombre es santo.

Su misericordia llega a sus fieles, *

de generación en generación.

El hace proezas con su brazo; *

dispersa a los soberbios de corazón.

Derriba del trono a los poderosos, *

y enaltece a los humildes.

A los hambrientos los colma de bienes, *

y a los ricos despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, *

acordándose de la misericordia,

Como lo había prometido a nuestros padres, *

en favor de Abrahán y su descendencia para siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *

como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso,

creador del cielo y de la tierra.

Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor.

Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo

y nació de la Virgen María.

Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.

Fue crucificado, muerto y sepultado.

Descendió a los infiernos.

Al tercer día resucitó de entre los muertos.

Subió a los cielos,

y está sentado a la diestra de Dios Padre.

Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.

Creo en el Espíritu Santo,

la santa Iglesia católica,

la comunión de los santos,

el perdón de los pecados,

la resurrección de los muertos,

y la vida eterna. Amén.

Plegarias

Padre nuestro que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre,

venga tu reino,

hágase tu voluntad,

en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día.

Perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos

a los que nos ofenden.

No nos dejes caer en tentación

y líbranos del mal.

Porque tuyo es el reino,

tuyo es el poder,

y tuya es la gloria,

ahora y por siempre. Amén.

B

V. Que esta noche sea santa, buena y pacífica,

R. Te rogamos, Señor.

V. Que tus santos ángeles nos conduzcan por los senderos de paz y de benevolencia,

R. Te rogamos, Señor.

V. Que nos perdones y absuelvas de nuestros pecados y ofensas,

R. Te rogamos, Señor.

V. Que haya paz para tu Iglesia y para todo el mundo,

R. Te rogamos, Señor.

V. Que partamos de esta vida en tu fe y temor, y no seamos condenados ante el gran tribunal de Cristo.

R. Te rogamos, Señor.

V. Que tu Espíritu Santo nos una en la comunión de todos tus santos, encomendándonos los unos a los otros y toda nuestra vida a Cristo,

R. Te rogamos, Señor.

Oh Dios, puesto que sin ti no podemos complacerte: Concede, por tu misericordia, que tu Espíritu Santo dirija y gobierne nuestros corazones; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, ahora y por siempre. Amén.

Sé nuestra luz en las tinieblas, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y riesgos de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Vela, oh amantísimo Señor, con los que trabajan, o velan, o lloran esta noche. A tus ángeles manda que guarden a los que duermen. Cuida a los enfermos, Cristo Señor; otorga reposo a los cansados, bendice a los moribundos, consuela a los que sufren, compadécete de los afligidos, escuda a los gozosos. Todo esto te pedimos por tu gran amor. Amén.

Puede seguir intercesiones y acciones de gracias

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos diste la gracia para unirnos en este momento, a fin de ofrecerte nuestras súplicas en común; y que, por tu muy amado Hijo, nos prometiste que, cuando dos o tres se congregan en su Nombre, tú estarás en medio de ellos: Realiza ahora, Señor, nuestros deseos y peticiones como mejor nos convenga; y concédenos en este mundo el conocimiento de tu verdad y en el venidero, la vida eterna. Amén.

Bendigamos al Señor.

Demos gracias a Dios.

Que el Dios de la esperanza nos colme de todo gozo y paz en nuestra fe, por el poder del Espíritu Santo. Amén. Romanos 15:13