LA GRAN LETANÍA

Es una tradición anglicana decir la Gran Litanía el primer domingo de Cuaresma375a7dd14882d9af7d1d748d7b2ff0d6
LA GRAN LETANÍA

Oh Dios Padre, Creador del cielo y de la tierra,
Ten piedad de nosotros.

Oh Dios Hijo, Redentor del mundo,
Ten piedad de nosotros.

Oh Dios Espíritu Santo, Santificador de los fieles,
Ten piedad de nosotros.

Oh santa, bendita y gloriosa Trinidad, un solo Dios,
Ten piedad de nosotros.

No te acuerdes, Cristo Señor, de nuestras ofensas, ni de las de nuestros padres; ni nos pagues según nuestros pecados. Perdónanos, buen Señor, perdona a tu pueblo, que redimiste con tu preciosísima sangre, y por tu piedad presérvanos para siempre.
Perdónanos, buen Señor.

De todo mal e iniquidad; del pecado; de las astucias y asaltos del diablo; y de la condenación eterna,
Libranos, buen Señor.

De toda ceguedad de corazón; de soberbia, vanagloria e hipocresía; de envidia, odio y mala voluntad; y de toda falta de caridad,
Libranos,buen Señor.

De toda afección desordenada y pecaminosa; y de todos los engaños del mundo, del demonio y de la carne,
Libranos,buen Señor.

De toda falsa doctrina, herejía y cisma; de endurecimiento de corazón, y menosprecio de tu Palabra y mandamiento,
Libranos,buen Señor.

De rayos y tempestades; de terremotos, incendios e inundaciones; de la plaga, peste y hambre,
Líbranos,buen Señor.

De toda opresión, conspiración y rebelión; de violencia, guerra y asesinato; de muerte repentina y sin preparación,
Libranos,buen Señor.

Por el misterio de tu santa Encarnación; por tu santa Natividad y obediencia a la Ley; por tu Bautismo, Ayuno y Tentación,
Libranos,buen Señor.

Por tu Agonía y Sudor de Sangre; por tu Cruz y Pasión; por tu preciosa Muerte y Sepultura; por tu gloriosa Resurrección y Ascensión; y por la Venida del Espíritu Santo,
Libranos,buen Señor.

En todo el tiempo de nuestra tribulación; en todo el tiempo de nuestra prosperidad; en la hora de la muerte, y en el día del juicio,
Libranos,buen Señor.

Nosotros pecadores te rogamos nos oigas, oh Señor Dios; y que te dignes dirigir y gobernar a tu santa Iglesia Católica en el camino de la rectitud,
Suplicámoste nos oigas, buen Señor.

Que te dignes iluminar a todos los obispos, presbíteros y diáconos, con el verdadero conocimiento y comprensión de tu Palabra; y que tanto con su predicación como con
su vida lo proclamen y manifiesten,
Suplicámoste nos oigas, buen Señor.

Que te dignes bendecir y proteger a todo tu pueblo,
Suplicámoste nos oigas, buen Señor.

Que te dignes enviar labradores a tu viña, y atraer a tu reino a todo el género humano,
Suplicámoste nos oigas, buen Señor.

Que te dignes dar a todo tu pueblo aumento de gracia para escuchar y recibir tu Palabra, y para producir los frutos del Espíritu,
Suplicámoste nos oigas, buen Señor.

Que te dignes traer al camino de la verdad a todos los que están en error y engaño,
Suplicámoste nos oigas, buen Señor.

Que te dignes darnos un corazón dispuesto para amarte y temerte, y para vivir diligentemente según tus mandamientos,
Suplicámoste nos oigas, buen Señor.

Que te dignes gobernar de tal manera los corazones de tus siervos, el Presidente de esta nación, y cuantos ejercen autoridad, que hagan justicia, amen misericordia y caminen por las sendas de la verdad,
Suplicámoste nos oigas, buen Señor.

Que te dignes poner fin a las guerras en todo el mundo; dar a todas las naciones unidad, paz y concordia, y otorgar libertad a todos los pueblos,
Suplicámoste nos oigas, buen Señor.

Que te dignes compadecerte de todos los encarcelados y cautivos, de los que carecen de alimento y hogar, y de todos los desconsolados y oprimidos,
Suplicámoste nos oigas, buen Señor.

Que te dignes darnos y conservar para nuestro uso los frutos abundantes de la tierra, para que a debido tiempo todos disfrutemos de ellos,
Suplicámoste nos oigas, buen Señor.

Que te dignes inspirarnos, en nuestras diversas vocaciones, para realizar el trabajo que tú nos encomiendas, con sencillez de corazón como tus siervos, y para el bien común,
Suplicámoste nos oigas, buen Señor.

Que te dignes preservar a todos los que están en peligro por razón de su trabajo o de sus viajes,
Suplicámoste nos oigas, buen Señor.

Que te dignes proteger y brindar lo necesario a todas las mujeres que están de parto, a los niños y huérfanos, a los viudos, y a todos aquéllos cuya vida familiar se halla
destrozada o dividida por la discordia,
Suplicámoste nos oigas, buen Señor.

Que te dignes visitar a los que están solos; fortalecer a todos los que sufren en mente, cuerpo y espíritu; y consolar con tu presencia a los inválidos y descaecidos,
Suplicámoste nos oigas, buen Señor.

Que te dignes sostener, auxiliar y fortalecer a todos los que están en peligro, necesidad y tribulación,
Suplicámoste nos oigas, buen Señor.

Que te dignes tener piedad de todo el género humano,
Suplicámoste nos oigas, buen Señor.

Que te dignes darnos un verdadero arrepentimiento; perdonarnos todos nuestros pecados, descuidos e ignorancias; e investirnos con la gracia de tu Espíritu Santo para enmendar nuestra vida conforme a tu santa Palabra,
Suplicámoste nos oigas, buen Señor.

Que te dignes perdonar a nuestros enemigos, perseguidores y calumniadores, y convertir sus corazones,
Suplicámoste nos oigas, buen Señor.

Que te dignes fortalecer a los que aún permanecen firmes; y sostener y dar fuerza a los débiles; levantar a los caídos; y finalmente hacernos hollar a Satanás bajo nuestros pies,
Suplicámoste nos oigas, buen Señor.

Que te dignes conceder a todos los fieles difuntos la paz y la vida eterna,
Suplicámoste nos oigas, buen Señor.

Que te dignes conceder que, en la comunión de Cristo Rey y todos los santos, alcancemos tu reino celestial,
Suplicámoste nos oigas, buen Señor.

Hijo de Dios, suplicámoste nos oigas.
Hijo de Dios, suplicámoste nos oigas.

Oh Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
Ten misericordia de nosotros.

Oh Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
Ten misericordia de nosotros.

Oh Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
Danos tu paz.

Oh Cristo, óyenos.
Oh Cristo, óyenos.

Señor, ten misericordia de nosotros.
Cristo, ten misericordia de nosotros.
Señor, ten misericordia de nosotros.

V. Oh Señor, muéstranos tu misericordia;
R. Como confiamos en ti.

El Señor sea con ustedes
Y con tu espíritu
Oremos.
Omnipotente Dios, cuyo bendito Hijo fue llevado por el Espíritu para ser tentado por Satanás: Apresúrate a socorrer a los que somos atacados por múltiples tentaciones; y así como tú conoces las flaquezas de cada uno de nosotros, haz que cada uno te halle poderoso para salvar; por Jesucristo tu Hijo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, ahora y por siempre. Amén

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